En un estudio realizado en la Clínica Mayo, los investigadores examinaron la relación entre “estilos explicatorios” (cómo explicaban los individuos las causas de los eventos de la vida) de más de 800 participantes y dieron seguimiento a la tasa de mortalidad durante un periodo de 30 años.
Los investigadores encontraron que los individuos que tenían un estilo explicatorio más pesimista murieron a una edad menor que aquellos cuyo estilo era más optimista.
Los optimistas tendieron a pensar que las causas de los malos eventos eran temporales, no su culpa, y se limitaron a las circunstancias presentes. Mientras que los pesimistas tendieron a culparse a ellos mismos, creían que las situaciones malas durarían para siempre y se preocupaban de que un evento malo empeoraría todo.